Logo Estoc
Logo Estoc

Blog

06.02.19

Noticias L'estoc

Cómo las ciudades pueden ayudar a acelerar la transición hacia la economía circular

Actualmente se habla mucho sobre Economía Circular pero cómo lograrla en gran escala aun se trata de un desafío. Un artículo de GreenBiz expone cómo las ciudades deben involucrarse para acelerar esta transición.

 

El proceso de incorporación de los principios de la economía circular en las ciudades ha ido ganando apoyo como un camino óptimo para mejorar la sostenibilidad y la capacidad de recuperación sin comprometer el crecimiento económico y el bienestar. Durante casi una década, hemos sido testigos de un cambio en las prioridades políticas hacia prácticas que priorizan la sostenibilidad. La Unión Europea está participando activamente en esta transformación con el Plan de Acción de la UE para la Economía Circular y la Estrategia de Plásticos, cuyo objetivo es hacer que todos los envases de plástico sean reciclables en 2030.

 

Sin embargo, esta transición implica cambios fundamentales en infraestructura, logística, patrones de comportamiento social, modelos de negocios y organización espacial. Tendremos que lidiar con sistemas complejos y de cambio lento que requieren una re-conceptualización de actividades fundamentales en las ciudades.

 

¿Qué se necesita?

 

1. Pensar en los flujos de materiales y en la retención de valor

En un mundo de recursos finitos, las ciudades deben comenzar a pensar y diseñar servicios y sistemas circulares. Habrá que desvincular el crecimiento económico de la extracción de materiales vírgenes, promoviendo los recursos regenerativos (materiales biológicos, energías renovables) y manteniendo los materiales en los ciclos el mayor tiempo posible.

 

2. Sinergia entre las diversas partes interesadas para cerrar los círculos

Los flujos de material y valor en las ciudades no solo son intensivos y complejos, sino que también involucran a múltiples partes interesadas, como los ciudadanos, la industria, los minoristas, los agricultores y las autoridades públicas. El proceso de cierre de ciclo de materiales requiere una colaboración estrecha, ya que cada parte interesada debe confiar en la otra en este proceso.

 

 

Las ciudades pueden ser el punto central en estos intercambios. Los municipios tienen el poder de involucrar a los ciudadanos en esquemas incentivados, como iniciativas de devolución de depósitos, ya implementados en muchos países europeos. Los gobiernos también pueden promover políticas para compartir y arrendar en lugar de comprar, proporcionar marcos para mejorar la capacidad de recolección y clasificación y maximizar el uso de las existencias dentro de sus límites geográficos.

 

3. Ofrecer liderazgo y visión creativa

Los marcos regulatorios actuales están diseñados teniendo en cuenta los procesos lineales, lo que puede dificultar la adopción de procesos de economía circular. Las ciudades deben incorporar la circularidad en sus políticas y estrategias. Además, los principios de economía circular pueden proporcionar un marco para estimular el espíritu empresarial y la innovación locales.

 

4. El papel de la contratación pública

El desafío es que las prácticas de compras gubernamentales (y corporativas) son lineales por naturaleza y generalmente no están pensadas para soluciones circulares. Esto se debe a que las agencias de adquisiciones son responsables en comprar productos, pero generalmente no participan en la forma en que se utilizan o eliminan los materiales y los recursos.

 

Con el objetivo de armonizar las prácticas de compra circular en la región del Mar del Norte se ha creado el proyecto CircPro. Incluye 12 socios como Rijkswaterstaat (el ministerio de gestión de infraestructura de los Países Bajos), Zero Waste Scotland y la ciudad de Mälmo en Suecia, que tienen interés en estandarizar prácticas en áreas similares, desde la construcción hasta el mobiliario de oficina. La red promoverá el desarrollo y adaptación de un marco común de adquisiciones circulares, modelos de negocios y una hoja de ruta para acelerar la adopción de más procesos circulares de adquisiciones de productos y servicios.

 

5. Un enfoque crítico sobre los plásticos

Europa genera alrededor de 16 millones de toneladas de residuos de envases de plástico al año, lo que representa alrededor del 40% de todo el consumo de plástico. En 2016, solo el 41% de los envases de plástico se reciclaron, creando una brecha grave entre la cantidad de plástico generado y la cantidad reciclada.

 

Las regiones del noroeste de Europa luchan para generar incentivos efectivos para modificar el comportamiento social con el fin de disminuir la generación y mejorar el reciclaje de envases y otros residuos de bienes de consumo de plástico. Además, es un desafío fomentar la innovación circular en la forma en que las pequeñas y medianas empresas diseñan, producen y tratan estos materiales.

 

La iniciativa también pondrá a prueba tecnologías innovadoras basadas en incentivos, como contenedores inteligentes junto con aplicaciones. Esto debería permitir a las ciudades involucrar e incentivar a las personas, medir cómo estos sistemas afectan el comportamiento y permitir la transferencia de créditos y recompensas.

 

En general, impulsadas por la voluntad de ser más habitables y sostenibles, las ciudades se han convertido recientemente en el terreno de prueba de las iniciativas circulares. Sin embargo, para que la transición sea efectiva, todos los niveles de gobierno deben estar alineados, garantizando así un marco legal estimulante y coherente. Además, para lograr cambios sustanciales e implementar estrategias más deseables, los consumidores, productores y reguladores también deben trabajar alineados.

 

Si deseas saber más, accede desde aquí al artículo original.